martes, 27 de enero de 2026

P. Brueghel, Los Cazadores en la Nieve (1565), 3000 piezas

El siguiente puzzle es de una obra de uno de mis pintores preferidos: Pieter Brueghel "el Viejo". Su nombre original es Jagers in de Sneeuw, cuya traducción es "Los cazadores en la nieve".

Los cazadores en la nieve forma parte de un conjunto de obras dedicadas a los ciclos del año, conocido como el Ciclo de los Meses o de las Estaciones. Estas pinturas no representan alegorías abstractas, sino escenas concretas de la vida rural, vinculadas al trabajo humano y a los cambios estacionales. La obra se conserva actualmente en el Kunsthistorisches Museum de Viena.

Las otras cuatro obras que se conservan del Ciclo de las Estaciones

La escena muestra el regreso de tres cazadores acompañados de sus perros tras una jornada invernal. La escasez de presas (solo se aprecia un animal colgado del palo) refuerza la idea de un invierno duro. Las figuras humanas están integradas en el paisaje, lo que subraya la concepción de Brueghel del ser humano como simple parte del orden natural. El paisaje blanco domina la composición. Desde un punto de vista elevado, el espectador contempla un amplio valle cubierto por la nieve, atravesado por caminos, un río helado y un lago donde varias figuras patinan, juegan o realizan tareas cotidianas. Esta multiplicidad de acciones introduce una visión coral de la vida comunitaria. 

La composición se estructura mediante diagonales que conducen la mirada hacia el fondo, reforzando la sensación de profundidad espacial. En cuanto al estilo, la obra combina la tradición flamenca del detallismo con una concepción paisajística influida por modelos italianos, aunque adaptados a un entorno nórdico en gamas frías que refuerzan la atmósfera invernal. Desde el punto de vista simbólico, puede interpretarse como una reflexión sobre el paso del tiempo. El contraste entre el esfuerzo de los cazadores y las actividades lúdicas del fondo no plantea una oposición moral, sino una coexistencia de trabajo y ocio dentro de la vida estacional. La obra también refleja el interés humanista del siglo XVI por la observación de la vida cotidiana y por la representación del mundo rural como espacio de experiencia colectiva.

El puzzle es un Bluebird que me regalaron recientemente. Venía en 2 bolsas que hice por separado, por lo que en realidad hice 2 puzzles de 1500 piezas. La experiencia ha sido mejorable, la marca ha resultado ser de una calidad pobre, pese al precio de los puzzles: la variedad de piezas era escasa, el encaje demasiado holgado llegando a ser ambiguo en ocasiones, el acabado era aceptable, y la calidad del cartón era pobre. Explico esto último: en ocasiones, sobretodo cuando el encaje es ambiguo, para mover los puzzles lo hago por trozos grandes, pero si el encaje es holgado, estos trozos no se sostienen y se deshacen. Pero si humedeces un poco las piezas, estas se ensanchan y hacen que encajen con más fuerza, haciendo fácil de trasladar los bloques. Ahora bien, si la calidad del cartón es pobre, al humedecerse las piezas, las láminas que componen las piezas se separan entre sí, y luego hay que pegarlas una por una con pegamento. Es el caso de algunas marcas baratas turcas, pero esta es una marca cara y no debería de ocurrir, pero ocurre.

Para hacer el puzzle comencé por el cielo y el agua, luego los marrones y negros, luego los contornos (blanco con otras cosas) y terminé con el resto. La imagen final es muy fiel a la original en proporciones, aunque desvirtúa ligeramente los marrones, oscureciéndolos un poco: