domingo, 13 de julio de 2025

F. Baratti, La Nueva Favorita (1889), 3000 piezas

El siguiente puzzle es del cuadro titulado The new favourite o también The Introduction after the Bath, del pintor italiano Filippo Baratti.

Este pintor era conocido por sus escenas de carácter oriental. Se desconoce dónde estudió ni con quién. De hecho, se sabe muy poco de él antes de 1868, cuando expuso una pintura en la "Esposizione di Belle Arte" de Milán. Se centró en obras de temática orientalista y se convirtió en uno de los principales representantes de ese estilo en Italia. Su estilo, a su vez, estuvo fuertemente influenciado por Delacroix y Gérôme, cuyas obras probablemente había visto durante una de sus primeras visitas a París. Se distinguió por su técnica minuciosa, su gusto por los interiores palaciegos y su atención al detalle decorativo. Sus escenas suelen representar espacios opulentos con figuras femeninas, odaliscas, cortesanos o nobles en composiciones que oscilan entre la sensualidad, el relato cortesano y el teatro del poder.

En esta obra, que pertenece a una colección privada, Baratti nos presenta una escena íntima en un harén o palacio otomano, en la que una joven mujer, presumiblemente una nueva concubina o cortesana, es introducida en presencia del sultán o un alto dignatario. La disposición compositiva refuerza la teatralidad del momento: la figura central femenina, destacada por su atuendo claro y luminoso, es observada por otras mujeres que ya ocupan un lugar en el harén. Estas, situadas en penumbra o en segundo plano, reflejan una mezcla de curiosidad, celos e indiferencia. La nueva favorita aparece rígida y algo expectante, como si estuviese siendo valorada no solo por su belleza, sino también por su capacidad para adaptarse a un entorno donde el afecto está regulado por jerarquías inmutables.

Baratti despliega en esta pintura una fastuosa escenografía arquitectónica: arcos islámicos, azulejos geométricos (podemos apreciar la pajarita nazarí en la pared del fondo), cortinas de tejidos ricos, columnas labradas y mobiliario de madera tallada. Este entorno actúa casi como un personaje más, subrayando el exotismo y la suntuosidad que Europa asociaba con Oriente. La luz incide delicadamente sobre los ropajes y los rostros, generando un efecto casi cinematográfico que evoca el mundo de los cuentos orientales. Sin embargo, bajo esta belleza superficial se intuye una cierta crítica implícita: la escena refleja un entorno en el que las mujeres, por muy bien vestidas que estén, son objetos de selección y de posesión, tratadas como bienes ornamentales dentro de una corte masculina. El refinamiento estético se convierte, por tanto, en un velo que suaviza una estructura de poder desigual.

El puzzle es un Anatolian que compré de segunda mano. Al poco de abrirlo me percaté que había una pieza muy perjudicada: al parecer el perro de la anterior propietaria se había ensañado con ella. Afronté el puzzle con la premonición de que era probable que faltaran varias piezas, pero por suerte solo era esa pieza. En lugar de fabricar una nueva con arcilla, opté por mojar la pieza para amoldarla a su hueco, para posteriormente pintarla. De esta manera la pieza sería del mismo material que el resto del puzzle, aunque el acabado era diferente. Las piezas del Anatolian dejan con el regusto de que se preferiría una mayor variedad de formas, pero la experiencia ha sido satisfactoria, y el acabado bastante bueno.