miércoles, 11 de febrero de 2026

P. Brueghel, El Triunfo de la Muerte (1562), 2000 piezas

El siguiente puzzle es de una de las obras más conocidas del renacentista Pieter Brueghel "El Viejo", titulada como El triunfo de la muerte.

El triunfo de la muerte es una de las síntesis más contundentes del imaginario moral del Renacimiento nórdico. La composición se despliega como un vasto panorama narrativo en el que un ejército de esqueletos avanza implacable sobre un paisaje devastado, arrasando por igual a campesinos, nobles, clérigos y soldados. No existe una imagen principal, la mirada del espectador recorre múltiples episodios simultáneos (ejecuciones, saqueos o huidas desesperadas) que construyen una visión coral y caótica del fin de la humanidad. La perspectiva elevada permite abarcar la totalidad de la escena como si se tratara de un mapa moral, mientras que el horizonte incendiado y el cielo ocre refuerzan la sensación de catástrofe universal.

Desde el punto de vista estilístico, Bruegel combina el detallismo minucioso propio de la tradición flamenca con una concepción profundamente simbólica y alegórica. La paleta terrosa, dominada por rojos apagados, ocres y negros, elimina cualquier atisbo de esperanza cromática. La muerte no aparece aquí como un acontecimiento individual, sino como una fuerza sistemática, organizada y omnipresente, que actúa con fría mecánica sobre todas las clases sociales, subrayando la igualdad radical ante el destino final. La obra dialoga con la tradición medieval de la Danza Macabra y con el clima espiritual de la Europa del siglo XVI, marcada por guerras, epidemias y tensiones religiosas, convirtiéndose en una de las representaciones más estremecedoras y complejas del tema en la historia del arte occidental.

En el cuadro vemos el cielo oscurecido por el humo de las ciudades ardiendo, al fondo un mar plagado de naufragios; a la orilla hay una casa, alrededor de la cual se agrupa un ejército de muertos. El paisaje, anodino y arrasado, nos habla de la pequeñez, crueldad y falta de sentido común del hombre, que pretende cambiar un destino impuesto. Se alzan mástiles coronados por ruedas, picotas en las que se ajusticia a criminales; sus cadáveres se balancean. Hay una cruz, solitaria e impotente en el centro de la pintura, y la Muerte avanza con batallones de esqueletos; sus escudos son tapas de ataúdes y conducen a la gente a un ataúd que es un túnel decorado con cruces; un esqueleto a caballo destruye personas con su guadaña. Por todas partes son atacados los desamparados hombres; aterrorizados huyen o intentan en vano luchar. No hay defensa posible, los esqueletos matan de muy variadas maneras: cortando gargantas, colgándolos, ahogándolos, e incluso cazándolos con perros esqueléticos.

A la izquierda se conduce una tétrica carreta con calaveras, que sin duda formarán después el ejército de los muertos. Detrás un tribunal de la muerte presidido por el símbolo de la cruz contempla impasible la hecatombe. Sobre ellos, unos esqueletos tocan una campana avisando del fin del mundo. Al frente, en el extremo inferior izquierdo, yace el rey, vestido de su capa con vueltas de armiño y con el cetro en la mano. Campesinos, soldados y hasta nobles e incluso reyes, todos atrapados por la Muerte.

Un poco más hacia el centro del primer plano, un perro olisquea la cara de un niño, muerto en brazos de su madre, también caída. Algunos cadáveres han sido ya amortajados y uno de ellos yace en un ataúd con ruedas.

La obra no carece de humor sardónico: en la parte inferior derecha del cuadro, una pareja de enamorados permanecen absortos ignorando lo que les rodea. Detrás de la mujer un esqueleto imita al tocador de laúd. A su lado una mesa puesta con manjares, y un juglar con jubón ajedrezado, se intenta esconder debajo. Un caballero hace ademán de desenvainar la espada, intentando defenderse de lo irremediable.

Se observan aspectos de la vida cotidiana a mediados del siglo XVI, se dibujan con detalle las ropas, y pasatiempos como juegos de cartas. De manera única, un método usual de ejecución para los criminales del siglo XVI: La rueda. Objetos como instrumentos musicales y los primeros relojes mecánicos, y escenas como una misa de difuntos ayudan a entender mejor el estilo de vida de los años 1560.

Se ha sugerido que el cuadro, fue inspirado por el empeoramiento del clima político antes de la guerra de los Ochenta Años, por los horrores de la guerra, y por la peste negra que azotó a Europa en el siglo XIV. 

La tabla recuerda al Bosco y su infierno del jardín de las delicias (ambas obras en el prado), por lo satírico y las múltiples escenas, pintadas con mucho detalle, pero las hordas de Brueghel son esqueletos, no demonios como en el El Jardín de las Delicias. Esto puede sugerir en algunos un pesimismo ateo no suavizado por una creencia en un Cielo.

El puzzle es un KSGames, una marca turca que no conocía. Ha resultado ser todo un hallazgo, he disfrutado este puzzle como hacía mucho no lo hacía. El encaje de las piezas es una delicia, casi al nivel de los ricordi, pero a diferencia de estos, el acabado es bastante mejor. No había acabado de hacer el puzzle y ya estaba mirando el catálogo de puzzles porque desde luego que voy  a hacer más de esta marca. La variedad de piezas es también muy buena. Y apenas he encontrado piezas que encajen en un sitio que no sea el suyo. La plantilla es de un 1000 simétrico impar con una cremallera vertical en el centro. Además la obra con tantas escenas es muy disfrutable de hacer como puzzle.

Para hacerlo no tuve un orden claro, fui haciéndolo pasando de unas piezas a otras sin llegar a acabar todo un tipo, pero básicamente empecé por el cielo, luego los rojos y verdes, luego los blancos, amarillos, marrones y negros. Las figuras las iba haciendo un poco de allí y un poco de allá, al ser tantas figuras es fácil de ubicar.